[Alemania, Bosque de Hambach] ¿Por qué no queremos policía en el bosque?

Durante el último paseo por el bosque (11/11/2018), dos agentes de policía participaron. Llamados permanentes y pancartas hicieron a estos agentes de contacto darse cuenta de que no tenían nada que hacer en el bosque y luego se fueron hacia el final del paseo.

Lo que significa para la gente que la policía esté en el bosque puede ser difícil de entender para muchas personas que no tienen mucho trato con la policía y que no estuvieron implicades en los desalojos. Durante semanas el bosque estuvo asesiado por unidades hundertschaft (unidades antidisturbios de la policía federal de unos cien agentes), SEK (escuadrones antiterroristas, EIE) y vehículos acorazados. Un desalojo que duró semanas, lo que significa privación del sueño durante varias noches, presión psicológica y estrés, para ver la destrucción de nuestro hogar y cómo nuestres amigues son apaleades. Este terror psicológico por parte de la policía en meses recientes tuvo consecuencias traumáticas para muchas personas. El bosque de Hambach fue y es un espacio de vivienda para muchas personas, y sobre todo, un espacio libre, que deja de serlo cuando la policía está caminando por el bosque

Hoy hubo varias pequeñas rondas en las cuales el tema “policía en el bosque” fue discutido enérgica y emocionalmente. Ya que varies participantes en el paseo del bosque no podían entender por qué reaccionábamos de esta manera, queremos aclararlo una vez más, ya que hoy en realidad no fue el lugar adecuado ni había la suficiente tranquilidad para una discusión detallada sobre el tema.

Así que aquí va de nuevo un texto sobre un tema que ha sido discutido ya muchas veces, pero que nunca perderá su vigencia:

En el bosque la mayoría de la gente dice: ¡Nosotres no hablamos con la policía! y luego están siempre esta buena gente, de mediana edad con chalecos de seguridad, que caminan junto al paseo del bosque y que sólo quieren hablar. Hablar con todo el mundo. Y hablar no hace daño a nadie, ¿verdad?

Ya es hora de que no sólo repitamos nuestra exclamación “¡Nosotres no hablamos con la policía!” sino también de explicar lo que nos hace decir eso. Porque una cosa está clara: Si unes hablan con la policía, a les otres les gustaría expulsarles del bosque y otres simplemente no entenderán por qué somos tan groseres con las personas mayores, y entonces seremos de todo menos una resistencia unida. Y en esta incapacitación, jugamos en las manos de la policía y de otras partes que siguen protegiendo y promoviendo la minería de lignito. Nosotres tan sólo queremos explicar una posición que es a menudo representada en la okupación. Sabemos que muchas personas en la resistencia contra el lignito ven las cosas de forma diferente y no queremos condenar a nadie por hablar con la policía. En lugar de eso, queremos promover un intercambio y discurso en el cual todes nosotres podamos aprender unes de otres y donde todos los bandos estén representados.

Estas buenas personas de mediana edad tienen un nombre: agentes de contacto. Y últimamente parece que se multiplican, agentes de contacto en todas partes, sólo hablando en todas partes, no hacen daño a nadie al fin y al cabo. La cuestión es, ¿qué piensa la policía sobre lo que están haciendo?

Los agentes de contacto que están involucrades en la vigilancia de movimientos políticos tienen varios roles.

Lavado de imagen

Lo primero, mejoran la imagen de la policía. Muestran comprensión y una voluntad transigente, y luego, tras supuestos fallos por nuestra parte, retiran su comprensión y su disposición a negociar, con un alto efecto publicitario. Durante el desalojo de varias semanas de duración, circularon imágenes y reportes de violencia policial masiva alrededor del bosque de Hambach y sobre las acciones de Ende Gelände.

Muchas personas que han sido testigos o han seguido el desalojo han empezado a dudar de la legitimidad de los agentes de la ley. Durante el desalojo, hubo situaciones en las cuales la policía rompió los brazos y costillas de personas, cortaron cuerdas de seguridad, impidieron a la prensa y al personal paramédico hacer su trabajo, e hicieron imposible dormir con ruidos y reflectores. Durante un desalojo de un trípode un brazo fue roto, sólo porque no querían mover la plataforma elevadora de nuevo. En otra situación, un humano cuyo cuello fue encadenado a una barricada. Los policías o creyeron las advertencias y multitudes de maderos empujaron y patearon la barricada, haciéndola inestable y poniendo en peligro la vida de la persona encadenada.

Ésto es sólo un pequeño listado de actos en los cuales la policía actuó de manera desproporcionada, ignorando las advertencias, poniendo en peligro a la gente y negándoles sus derechos.

Hasta ahora ha faltado una tematización integral, mediática y concreta del comportamiento de la policía. ¿Cómo es posible que todo esto, a pesar de las muchas imágenes e informes, siga considerándose como casos excepcionales y no haya ningún discurso sobre la violencia sistemática? La policía tiene rostro ahora. Los rostros de los agentes de contacto.

A veces, los agentes de contacto hablan de sus sentimientos. Hablan sobre lo que les asusta y sobre lo que quieren. Que ellos están aquí para impedir el crimen y desean que todo ocurra pacíficamente. Dicen que a ellos también les gustan los bosques y la gente joven que está comprometida con algo. Esto les permite desarrollar la compasión de la gente para la policía, que tiene que llevar a cabo desalojos y otras operaciones en el bosque de Hambach. La falta de comprensión surge de estes okupas jóvenes, indómites e irracionales, de quienes debe provenir la violencia porque después de todo la policía desea una solución pacífica. En un agudo contraste con esto está la imagen dejada por la policía en las mentes de la mayoría de les okupas del bosque. Muros humanos completamente uniformados, encapuchados, fuertemente armados, cubriendo sus caras con su visor, respondiendo a intentos de dialogar con spray de pimienta y porrazos. Cuando la policía viene al bosque “para impedir el crimen”, entonces no tienen rostros, ni siquiera tienen números de placa, para identificarlos. Con las nuevas leyes policiales entrando en vigor en los próximos meses, la policía tendrá el mayor margen de maniobra desde el final de la Segunda Guerra Mundial. La policía, que entra al bosque y llega completamente enmascarada y con armas de fuego. Interesadamente, la policía está intentando otra vez representar una imagen de nosotres que se parezca a lo que elles dejaron tras de sí en el bosque. En esta representación, nosotres somos ecoterroristas deshumanizades, enmascarades, sin rostro, de mentalidad violenta, que dejan tras de sí un montón de basura y son una amenaza para la población.

Imaginad a un policía encapuchado llevando un casco y una porra, vestido de negro hablando con vecines preocupades o con la prensa y diciéndoles que sólo están allí para protegerles. No funcionaría. Por ese motivo hay agentes de contacto.

División del movimiento

Funciona de forma bastante inofensiva por medio de conversaciones interesadas y empáticas. Porque si los policías con los cuales hablan nuestres defensores, y también les activistas con quienes hablan los policías, son muy buenas personas, entonces debe haber un tercer grupo, del cual emana toda la violencia. Los policías se apresuran entonces a decir que hay activistas “malos”. ¿Perdón? Bueno, es bastante lógico. Están les activistas buenes que hablan contigo, y luego están les violentes, les encapuchades, aquelles de la escena autónoma en Hamburgo, Berlín y Leipzig, les que son conocides a través de la televisión por quemar coches, aquelles que lanzan piedras y no se preocupan en absoluto por el bosque. Y al final, es a elles a quienes hay que culpar de la escalada en la situación.

Así es como rápidamente el discurso público se desplaza desde la crisis climática que amenaza todo nuestro planeta hacia la cuestión de por qué la gente joven en la televisión no muestran realmente sus caras y qué es lo que tienen que esconder. Y todo eso por la buena gente de la policía, que son tan amigables y familiares frente a las cámaras que la flagrante destrucción causada por RWE y por las fuerzas policiales durante el desalojo ya no parece tan presente y terrible.

Para la resistencia, cualquier forma de protesta es importante y necesaria, tanto si es una acción militante, bloqueos con sentadas pacíficas o gente que nos suministra comida y otras cosas. Es un gran riesgo para les polítiques apostarse el favor de les votantes y así la influencia de su poder. Es por esto que necesitan otra razón para desalojar el bosque que no sea un interés económico trivial, una que la gente entienda, es decir, nosotres, les encapuchades y violentes turistas del disturbio.

Si la resistencia es dividida en por un lado la protesta pacífica, legitimada democráticamente y por otro la protesta violenta mala y sin sentido, entonces sólo puede prevalecer, con un cierto viento de cola social, esta enorme destrucción de la naturaleza, estos reasentamientos forzados y esta violencia contra los pueblos de alrededor de la mina a cielo abierto de Hambach.

Con los partidos CDU (“cristianos”) y FDP (“liberales”) en el gobierno, les polítiques tienen un interés en cumplir las demandas de RWE. No quieren la okupación del bosque de Hambach y comandan a la policía.

Recabar información

La supuesta disposición de la policía a negociar es una farsa. Como un órgano ejecutivo no tienen margen de maniobra, la policía tiene que imponer la voluntad del gobierno. No queremos negar que a un agente de policía, a nivel personal, pueda realmente gustarle el bosque y considerar el carbón una estupidez. Pero los agentes de policía no van a parar de actuar como se espera que lo hagan, al menos mientras quieran conservar sus trabajos. Y su trabajo es impedir la resistencia y no preguntar a su propia consciencia por una decisión individual. Nosotres no creemos que los agentes de policía sean malas personas incurables, pero escogen ejecutar las órdenes en lugar de pensar por ellos mismos. Nadie es obligade a ser policía.

Los agentes de contacto recaban información, también y sobre todo en conversaciones agradables e inofensivas. Especialmente las estructuras sociales, los estados de ánimo dentro del movimiento y las conexiones o dificultades interpersonales son de gran interés para la policía.

Consecuencias

Así, nuestra resistencia a una enorme injusticia global y local es silenciosa y secretamente infiltrada, sin violencias obvias, sin las conocidas imágenes de activistas herides y de cuerdas de escalada cortadas, solo unas pocas personas majas con chalecos reflectantes, de quienes al fin y al cabo nadie podría desconfiar realmente.

La brutalidad cotidiana de la policía se ha vuelto mucho más visible en las semanas recientes. En el período más silencioso actualmente en marcha tras el desalojo, la policía está ahora, de nuevo, confiando en la comunicación amigable con el ciudadano, pero tras el paquete sigue estando el mismo cuerpo estatal, el cual es responsable de las violencias policiales sistemáticas antes descritas y de asegurar que RWE pueda continuar su destrucción medioambiental sin obstáculos.

¡Solidarizaos con las personas que no quieren a la policía en el bosque y que no creen en su manipulación! No seremos dividides sino que continuaremos trabajando juntes contra las élites del poder en la política y la economía que están destruyendo nuestro planeta.

– Algunas personas activas en el bosque de Hambach

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